miércoles, 26 de marzo de 2014

¡IMPORTANTE!! ¡CAMBIO!!


Chicos, que ¡cambio de imagen y dirección! A partir de ahora me encontráis aquí:


¡Anotad bien la dirección! Y para leer mi nueva entrada (que ¡incluye sorteo!), ¡haced click en el enlace!


martes, 25 de marzo de 2014

MARZO

Os recuerdo que este proyecto es parte de una iniciativa de Flor (Mums&kids), para crear un “calendario”: 12 meses, 1 foto por mes, que compartiremos los días 13 de cada mes, del año 2014. Este mes llego un poco retrasada, pero ¡todavía no demasiado tarde!

Lo que más me gusta de MARZO es que ¡empieza la primavera! Y con ella, los días se van alargando y te regalan unos colores especiales. Aquí pues, tres cielos: amanecer, atardecer y anochecer. Prometo que no les he puesto ningún filtro, las fotos están sacadas con el iphone (de ahí que la calidad tampoco sea excepcional) desde mi casita (Bélgica, de ahí las nubes, jejeje). En fin, que ¡viva marzo! ¡viva la primavera! y ¡viva el color!



Besos y abrazos J


sábado, 22 de marzo de 2014

40 Y 3



No, no vengo a hablaros de alcohol, aunque por supuesto ¡brindo por vuestra salud!

Si no que… ¡hoy es mi cumpleaños!

Pero que no, ¡no cumplo 43! Cumplo 40 y mi blog 3, de ahí el titulo J

Vaya un lio que me/os estoy haciendo…


En fin, creedme, he pensado ardua y largamente sobre cómo escribir esta entrada.

40 años… se dice pronto.

No os voy a negar que sí, que he pasado por la dichosa crisis, y que me cuesta horrores hacerme a la idea de que he alcanzado la mediana edad. Que soy una de esas mujeres mayores de 40. Que he alcanzado esa edad que en mis veinte me parecía a años luz. Esa edad en la que ya NADIE te dice chica o señorita, pero un malsonante inconfundible señora. Esa edad que tenían mis padres cuando yo era una niña y ellos parecían dinosaurios (¡ups! Si me estáis leyendo, no os lo toméis a mal, jajaja). Esa edad en la que ya tienes claramente tus manías, te gustan las cositas de cierta manera… y ni siquiera te das cuenta. En fin, que sí, que soy MAYOR.


PERO, si me conocéis ya un poquito, sabréis que no pienso dejarme llevar por el pánico y el mal rollo de los 40. ¡Ni hablar! Que toda moneda tiene dos caras y que, aunque parezca increíble, llegar a los cuarenta también tiene sus cosas buenas. Que si, de verdad, creedme.

Para empezar, algo hay de cierto en que a esta edad una ya está más a gusto consigo misma, con su físico, su forma de ser, sus cosas buenas y hasta sus defectos (que podemos incluso llegar a considerar como entrañables). Hemos alcanzado ya muchos de nuestros sueños y tenemos una línea vital más marcada y segura, aunque no por ello menos excitante (que por muy mayor que se sea, el futuro no lo conoce nadie). Hay un montón de cosas por las que ya hemos pasado y no hay que volver a pasar por ellas, a no ser que se quiera voluntariamente. Tenemos nuestros estudios, nuestra carrera y nuestra experiencia vital para enfrentar prácticamente cualquier desafío, y ¡qué sigan viniendo! Sabemos para lo que valemos y para lo que no. Nada de perder el tiempo en cosas que no nos gustan, por muy “útiles” o de moda que estén, que ¡los años pasan volando! Por el contrario hemos adquirido esa sabiduría que nos permite elegir con bastante acierto a qué y a quién le dedicaremos nuestro valioso tiempo. Tenemos nuestras prioridades claras. Nada de dejarse llevar por los miedos, a esta edad, si quieres intentar algo, es tu momento, no te vas a dejar intimidar fácilmente. Es una edad en que tu opinión cuenta, ya sea en el trabajo o en el ámbito privado. Puedes sentar cátedra. Y qué narices, cada vez estamos más cerca de los sesenta, que es una edad estupenda para: retirarse, decir siempre lo que piensas sin ningún tapujo (¡qué ganas!) y achacar todos tus defectos y manías a la edad (¡y que te dejen tranquila!). ¡Yuhu!


En fin, que pensaba quejarme y contaros todas las intimidades sobre mi crisis (con pensamientos tipo: ¿tengo derecho a seguir llevando mini-falda? ¿Volverán a mirarme por la calle si voy acompañada de mis colegas más frescas jóvenes? Y un largo etcétera) Pero no, sería completamente insensato no darme cuenta de la gran suerte que tengo. He cumplido 40 y tengo un montón de razones para ser feliz: estoy sana, tengo una familia estupenda, tengo un germano que no tiene precio, unos hijos que (también están sanos y) me adoran, tengo un buen trabajo que me motiva y donde me siento valorada (y que paga muchas facturas, aunque no dé para tanto como me gustaría), he conocido un buen puñado de gente maravillosa e interesante y tengo amigos por todo el mundo, tengo un millón de hobbies e intereses que por fortuna tengo un poquito de el tiempo de explorar y practicar… y en definitiva, ¡tengo suerte de estar aquí!


Así que este año pienso celebrar mi cumpleaños ¡tantas veces como sea posible! Ya hemos comenzado con el viaje tan especial que os conté en mi última entrada (he ahí la famosa razón del viaje), con una cena con las mejores amigas del mundo, y me doy hasta el 22 de marzo del 2015 para seguir celebrándolo allá por donde vaya, cuantas más ocasiones mejor.


Y dado que el blog cumple hoy tres añitos, aprovecho también para daros las gracias por estar ahí, por acompañarme y por leerme. El blog es para mí ya una necesidad vital y vosotros mi mayor motivación para seguir escribiendo (y seguir cumpliendo uno de mis mayores sueños que es ESCRIBIR, aunque sea mal, jajaja).

¡Un millón de gracias de corazón!


“Chin-chin” y ¡a vuestra salud! J


miércoles, 19 de marzo de 2014

Crónica de un viaje

Entenderéis el sábado la razón de este viaje, pero el hecho es que la semana pasada, el germano y yo nos hemos plantado en los EEUU para un viaje, cargadito-cargadito, de una semana. Ha sido tan chulo, que no podía por menos que dejarlo reflejado aquí. Si alguien está interesado en información más concreta, por supuesto ¡que no dude en pedírmela!

El viaje en si fue largo, muuuuuuuuuuuuuy largo. Salida de Bruselas, escala en Montreal, para llegar finalmente a nuestro destino. Os voy poniendo fotos sacadas de internet.

Primera parada: ¡SAN FRANCISCO!!!


¿Qué puedo decir? Que me he enamorado de esta ciudad y me vería fácilmente viviendo allí. Es una ciudad preciosa, con carácter, con su bahía y por supuesto el famoso “Golden Gate Bridge”, que si no le hicimos 3.000 fotos, no le hicimos ninguna J

Si digo que lo pasamos bien, me quedo corta. El tiempo fue inmejorable, soleado pero fresquito, ideal para las marchas que nos dimos. Empezamos visitando la famosa “Lombard Street”, que como veis tiene su encanto J


Seguimos por un paseíto en la zona portuaria “Fishermans Wharf” que es una pasada, tanto de día como de noche.




Y entonces decidimos que mas que ir en bicicleta (lo cual hubiera sido perfecto, pero también hubiera requerido más tiempo), cogeríamos un autobús turístico para visitar el Golden Gate y…


¡Sausalito! Que es una zona residencial (y muy bien avenida) con unas vistas impresionantes de San Francisco.



Allí me comí la hamburguesa de cangrejo más rica del mundo, acompañada primero de un Sauvignon Blanc (fresquito y muy crispy), y después de un Chardonnay (con un buqué de la muerte), que casi me hacen perder la cabeza… ¡Delicioso!



De vuelta al “Fishermans Wharf” nos aventuramos a pie hacia la ciudad, y acabamos paseando por “Columbus Avenue”, con paraditas por aquí y por allí, muy entretenido todo. Acabó el día con un masaje (¡muy necesitado!) de pies y más cangrejo para cenar J en “Fishermans Wharf”.



Al día siguiente, más San Francisco “downtown”. 


Esta vez cogimos uno de los famosos tranvías...


hasta “Union Square”, que es la zona de compras y business.


Seguimos paseando por China Town, que a pesar de ser la más grande China Town fuera de China, a mí me gustó menos que otras que he visitado (como por ejemplo la de NYC), aunque por supuesto tiene su magia, y todos estos almacenes y tiendas de ultramarinos son encantadores.


Después llegamos hasta “Coit Tower” y desde allí bajamos de nuevo hacia el puerto por una zona residencial súper chula y frondosa.


A la hora de comer, fuimos al renombrado “The Buena Vista Cafe”, donde su come muy bien a un precio razonable y donde, tal y como se aseguran de bien publicitar, sirven el mejor “Irish coffee” del mundo. ¡Certificado!


Seguimos la caminata hacia “Pacific Heights” y “New Fillmore”, que es como la zona alternativa chic, con unas tiendas muy chulas,


y donde nos cruzamos con un ¡famoso actor francés!!!! Seguro que la mayor parte no lo conoceréis, pero por ejemplo salió en la peli de “Asterix & Obelix: Misión Cleopatra” donde hacía de Julio Cesar, que no es la mejor que ha hecho pero quizá os suene… A mí me encanta una en la que hace de perro, en serio, ¡lo borda! En fin, que se llama Alain Chabat… ¿por qué hará tanta ilusión cruzarse con alguien famoso????????


Y ya desde allí llegamos por fin a “Alamo Square” donde están las conocidas “Painted Ladies”. ¿Os acordáis de la serie “Padres Forzosos” (“Full House” en inglés)? Pues en la serie, ellos ¡vivían en una de estas casas! Un sitio ideal para descalzarse, tumbarse a la bartola un rato y ¡descansar!!!!




Esa noche acabamos cenando en “Original Joe’s” donde cayeron un cocktail, vino blanco y los linguini con almejas más ricos que he probado en mi vida… Fue un final del día IDEAL.



Segunda parada: ¡YOSEMITE!!!


Es un parque nacional a unas cuatro horas en coche de San Francisco. Solo puedo decir tres letras:
W O W!!!!!!!!!!!!

Absolutamente impresionante, hermoso, imponente… Ya por el camino vas teniendo unas vistas increíbles, pero una vez pasada la entrada, hicimos nuestra primera parada en el “Tunnel View” y os aseguro que solo con eso ¡mereció la pena el viaje! Aquí os dejo algunas fotos sacadas de internet, aunque os aseguro que no hay foto que pueda hacer justicia a lo que se siente al verlo en vivo y en directo.






Yo os aseguro que me hubiera pasado aquí una semana entera, que sin embargo fue solo un día. Hay un millón de caminatas que se pueden hacer, el parque es extensísimo y una autentica maravilla. 

A la salida, lo que si nos dio tiempo a hacer fue visitar “Mariposa Grove” (que nombre más chulo ¿no?), donde tienen unos 500 especímenes de estos árboles gigantes y milenarios llamados sequoias, otra maravilla del mundo…




Tercera y última parada: ¡LAS VEGAS!!!


Por el camino hicimos un “pequeño” (millas y millas) recorrido por el “Death Valley” que me parece es el único lugar que está por debajo del nivel del mar y que por supuesto, es una chulada, si te gustan los desiertos claro J



Y, tras un pequeño percance con una patrulla policial que nos llamó la atención por ir un poco deprisa (fue de película, pero la verdad es que el señor agente ¡se portó genial! ¡Me debería haber hecho un “selfy” con él!), por fin llegamos a ¡Vegas BABY!!!


Que puedo decir, es todo lo que imagináis (tanto lo bueno como lo malo) pero multiplicado por mil… Decadencia absoluta. Me he quedado por un lado maravillada… un verdadero parque de atracciones para adultos en medio del desierto… y por otro lado asqueada ¡a partes iguales! Porque allí lo único que cuenta es el dinero, el despilfarro, el todo vale… la decadencia… Como ejemplo, un botón, esto es dentro del hotel “The Venetian”…


Dos noches bastan y sobran (a no ser por supuesto que tengáis pensado visitar el Grand Canyon u otras zonas en el desierto, nosotros ¡no tuvimos tiempo!), eso sí, aburrirte no te aburres ni un instante. Hay de todo: por supuesto casinos (¡!), pero también miles de tiendas, restaurantes, shows de todo tipo (ahora mismo tienes como fijas a la Céline Dion – que yo creo que ya hasta se debe de haber instalado allí, Bridney Spears, varios espectáculos del Cirque de Soleil, y luego otros temporales o conciertos esporádicos, aparte de por supuesto ¡cosas más calientes!) e incluso atracciones (como la montaña rusa EN el hotel New York, New York… ¡qué mal lo pasé!)


En fin, que fue súper divertido, pero vas por ahí entre alucinada con la boca abierta, y un poco asqueadilla de tanto despilfarro y tanto freak (es decir, bichos raros). Tuvimos la suerte de conseguir una habitación con vistas al “strip”, que es “Las Vegas Boulevard” o calle principal, lo cual reconozco que fue una chulada. Y ya que no somos de dejarnos los dólares en apuestas, también nos dimos el lujillo de cenar en un súper restaurante (MIX) con vistas que la verdad mereció mucho la pena.


En lo que se refiere a apostar, por supuesto, uno no puede pasar por las Vegas y no jugar en absoluto. Así que empezamos con un dólar en una de estas maquinitas típicas…



Y suerte del principiante, ganamos ¡14 dólares! Al ir a cambiarlos (las ganancias salen en forma de ticket de la maquina) nos encontramos con un billete de 20 dólares abandonado en una maquina… miramos a la izquierda, miramos a la derecha, miramos para atrás… y ¡nos metimos el susodicho billete en el bolsillo! Así decidimos que podíamos jugarnos estos 34 dólares sin problema J Los invertimos en un juego de ruleta y creo que nuestra aventura duro 2 minutos a lo sumo… por supuesto, ¡lo perdimos todo! ¡Jajaja! Pero fue divertido mientras duró J

Y con esto y un terrible jet lag que no sé en qué hora vivo, os dejo ¡de momento!




Besos y abrazos J

miércoles, 5 de marzo de 2014

Mini-Masajitos

Lo confieso, soy una “masaje-adicta”. Siempre lo he dicho, si me tocara la lotería, aparte de gastarme la mayor parte en viajar (bueno, y ya puestos a tener casas por todo el mundo), algo que no dudaría ni un instante es en tener una masajista particular para poder darme un masaje cada vez que lo necesitara (lo que vendría a ser todos los días, jejeje).


La culpa la tiene mi madre, que ya desde pequeñitas nos daba a mi sister y a mí unos masajitos increíbles. Esto ha perdurado desde entonces y es ir a visitar a mis padres y que me entren unas ganas infinitas de que mi mamá me dé un masaje… ¿Cuándo voy a crecer?


A muchas nos aconsejan que los realicemos a nuestros peques cuando son bebés, pero ¿por qué no seguir más adelante? De sobra son conocidos los beneficios de un buen masaje, tanto para el cuerpo como para el espíritu. Es relajante, revitalizador, y hasta curativo. Se puede dar en la espalda, en las piernas, en los brazos, en los pies, en la cabeza, en la cara… y cualquier escusa es buena para recibir uno: cansancio, estrés, celebración y hasta por puro aburrimiento, ¡por qué no!

Así que es una de estas “tradiciones familiares” que ya estoy transmitiendo a la generación siguiente, porque ya tengo a mi chiquitina enganchada con los masajitos que le doy (al pocho de momento ¡le entra demasiado la risa en cuanto le pongo un dedo encima!). Para mi es una prueba más de mi amor, aunque tampoco la necesite, y estoy convencida de que esto refuerza el lazo entre nosotras y que incluso es bueno para su autoestima y la confianza en sí misma. En fin, que si no lo hacéis con vuestros pequeños, ¡os lo recomiendo!



Sólo el tiempo dirá si, como yo, dentro de treinta años todavía me sigue pidiendo cuando nos veamos que le haga un masajito…

Besos y abrazos J


domingo, 2 de marzo de 2014

Yo y mi kindle


Me resistí mucho. Y es que a mí me gustan los libros. Me gusta tenerlos en las manos, mirar la portada, olerlos, pesarlos, ojearlos, volver hacia atrás para comprobar algo, aventurarme hacia delante con curiosidad, dejarlos en la mesilla, en la mesa del salón, en la cocina, ordenarlos en las estanterías, llenar la casa de libros es para mí el no va más de la decoración…

Pero es cierto que quizás no es ecológicamente lo más correcto, que en las estanterías ya no hay sitio y acaban en cajones u otros lugares imposibles, que algunos pesan una tonelada y tengo el hombro izquierdo destrozado de cargarlos en el bolso… Es cierto que en versión electrónica son comodísimos, que puedes llevar mil para satisfacer tus cambios humor en viajes, que abrirlos se convierte en casi una reacción casi automática para cualquier espera, de cinco minutos a horas…


Total, que en Navidad me cayó un kindle y ¡estoy encantada! ¡Nunca había leído tanto! Echo de menos los libros, si, pero al mismo tiempo nunca había sido tan fiel a sus contenidos. En lo que va de año ya han caído siete y estoy con el octavo. Y ya tengo otros ocho en espera…

Aquí va el resumen de lo leído:

“Wonder” (R.J. Palacio)


Absolutamente maravilloso, enternecedor, positivo, constructivo… un gustazo de leer. La historia habla de un niño con una enfermedad rara de nacimiento que le ha deformado la cabeza y la cara. Sus padres le animan a que empiece a ir a un colegio “normal”, y allí le pasan un montón de cosas, algunas duras, otras sorprendentemente agradables… pero siempre desde su propio punto de vista, tan especial y tan único.

“My sister lives on the mantelpiece” (Annabel Pitcher)


Otra desde el punto de vista de un niño. En este caso, la historia habla de una familia que vivió muy de cerca los atentados terroristas en Londres y como ello ha afectado a todos sus miembros, incluido el niño que nos cuenta su historia. Es duro por momentos porque si hacerse mayor y perder la inocencia es difícil en cualquier circunstancia, en la suya es mucho más abrupto y difícil.

“The Analyst” (P.T. Dawkins)


Bueno, bueno, bueno. Este ¡me lo compré por error! Yo quería comprar el de John Katzenbach, que lo había recomendado Matt de “Blogueando de mi vida” en esta entrada, y resulta que ese no lo tienen en versión electrónica y le di a comprar a este pensando que era el bueno sin darme cuenta. Ya al empezarlo pensé, que raro, creía que iba de otra cosa totalmente distinta… total que me trague este thriller de Wall Street, sobre un bróker y un lio de estafa en el que se mete, y yo que sé. Si os gustan este tipo de libros y temas, se deja leer, pero la verdad, ¡muy bueno no es!


El “de verdad” ya me lo he comprado igualmente en versión papel y estoy pendiente de leerlo, ya os contaré.

“Flowers for Algernon” (Daniel Keyes)


Este también lo recomendó Matt, y esta vez acerté. Mereció la pena. Es la historia de un retrasado mental al que le practican una operación para aumentar su intelecto y como esto da un giro de 180° a su vida, pero en modos que quizá no hubiéramos sospechado. ¿Es mejor ser un tonto feliz o un lumbrera amargado? Que conste que yo no lo tengo claro…

“Sharp Objects” y “Dark Places” (Gillian Flynn)


Es la autora de “Gone Girl” que me gustó mucho. Pero madre mía, que dos novelas más negras. Son relativamente parecidas. Hay muertes, asesinatos en serie… y la protagonista es siempre una mujer joven y un tanto traumatizada y disfuncional, pero que se hace querer… y la trama se centra en ambos libros a su ámbito familiar con un rol siempre importante de la madre, una madre no siempre perfecta. Son libros un poco estremecedores y muy americanos en el sentido de los personajes, los lugares, las historias y el estilo. Pero reconozco que al final enganchan aunque estés deseando ¡que se acaben y salir de tan mal rollo!

Y ahora me estoy leyendo “Life after life” (Kate Atkinson) que me está gustando mucho, ¡ya os contaré!



Buena lectura J